lunes, 3 de agosto de 2015

LAS MEJORES VARIEDADES DE RESINAS CANNABIS




Royal Afghani, el soberano de las montañas de Afganistán
El Royal afghani (afgano Real) es el rey de los hachíses que se hacen en Afganistán. Se elabora con un método de extracción de la resina en seco, casi igual que en Marruecos, solo que se recortan los cogollos antes de tamizarlos. Después,— y es donde se consolida gran parte de la calidad de este hachís— se le aplica un poco de calor al polen restante, y con gran paciencia se va amasando durante días, lo que genera un hachís con una densidad y calidad notables.


El Royal Afghani es una obra maestra en cuanto a sabor, textura y efecto. (Foto)

El Royal afghani se hace con la primera o primeras pasadas por los tamices y, antes de convertirlo en hachís, se pone a secar en pieles de cabra y a veces ¡hasta tiene siete años de curado!. Su efecto es potente, muy potente, pero se presenta sutilmente y provoca un efecto de lucidez que amplifica la consciencia y deja un relajado efecto físico. Suele tener, aproximadamente, de un 10% a un 15% de THC, con una amplia presencia de otros cannabinoides como el CBD o elCBN, que provienen de las genéticas afganas y aumentan su potencia. Se elabora con las Indicas autóctonas de Afganistán, de las que provienen la Afghan Express, la Khan Afgana o la Double Glocky de ellas toma su aroma a bosques de cedros y su sabor a miel.


Gardaa de las montañas de Tirah Maidan: el mejor hachís de Pakistán

Pocos han sido los occidentales que hayan tenido la suerte de probar el hachís – Gardaa en pakistaní– que se elabora enlas montañas de de Tirah Maidan, en las regiones fronterizas con Afganistán. Allí, se produce el mejor – Awal Namber Garda– ”El polvo de la mejor calidad”, como se llama en Pashtún a las primeras capas de polen que se obtiene con las mejores plantas. Con ellas, se elabora el mejor chocolate pakistaní, un producto que combina unas fuerte tonalidades marrones y negras, y cuya resina encierra la fuerza del paso de Jáiber, cerca de las que se elabora.


El buen pakistaní es uno de los costos más potentes y fuertes del mundo . (Foto)

Su potencia es fuerte, tirando a muy fuerte. Contiene, aproximadamente, de un 12% a un 16% de THC. Y, eso se deja traslucir en su narcótico y sedante efecto: una sensación de petrificación que arranca con cada calada que le das a este hachís picante e intenso, y que va aumentando hasta hacerte sentir que tus extremidades están ancladas al suelo. Se elabora a partir de las plantas que tradicionalmente crecen en el área montañosa del Hindú kush como la autóctonaHindú Kush o sus descendientes: la todopoderosa OG Kush , la refinada Blue Kush o la glotona Bubba Kush.


El extravagante polen de Cachemira

El polen de Cachemira (India) tiene un efecto notablemente euforizante y de gran lucidez. Es excepcional. Y bastante raro, porque es de los poquísimos pólenes del mundo que se elaboran a partir de Sativas. Se elabora en esta región, que es fuente de conflicto entre indios y pakistaníes. Aunque, gracias a esta confluencia cultural, el hachís de la zona aúna los métodos de extracción en seco tradicionalmente árabes con genéticas del tipo Sativa – algo excepcionalmente raro– .¿El resultado? Un polen negruzco, de sabores afrutados que entra suavemente por la garganta y deja una sensación de euforia sostenida en el cuerpo y despierta el potencial creativo de la mente.


El polen de Cachemira es una rareza por su naturaleza sativa y su efecto jovial y ligero. (Foto)

Suele contener de un 8% a un 10% de THC, escondido en unas posturas negras por fuera y marrón castaño por dentro. En los últimos años se ha vuelto muy difícil de encontrar a raíz del conflicto constante que hay entre India y Pakístán a causa del estado de Cachemira, donde se produce. Sin embargo, nos quedan variedades similares a las que le dieron vida, como la Night Shade, la Vanilla Kush o la Hashberry, con las que podemos fabricarlo nosotros mismos.

Libanés rojo: un clásico en peligro de extinción

El libanés rojo era un pólen clásico de las últimas décadas del siglo pasado. Su inconfundible tono rojizo y su texturo arenosa eran sinónimos inconfundibles de que teníamos en nuestras manos un pedazo de este interesante hachís que se elabora en el valle de Baalbek (Líbano). Sin embargo, los conflictos bélicos que han asolado el Líbano y las regiones vecinas en los últimos años han diezmado su producción hasta casi el punto de hacerlo casi imposible de conseguir.


El libanés rojo, uno de los clasicos del siglo XX, que hoy en día es muy dificil de encontrar. (Foto)

Comparado con otras variedades de pólenes su efecto es muy cerebral, y claramante más potente que la clase baja y cotidiana de los costos del valle del Rif. Las posturas de este hachís suelen contener, normalmente, entre un 1.0% y un 18% de THC. A eso se le suma, que contienen un elevado grado de CBN porque las plantas no se cortan hasta que están prácticamente secas. Su color rojizo proviene de las variedades de la zona, que son Indicas con los cogollos rojizos, o violáceos cuando hace frío, de unas tonalidades parecidas a la Punto rojo o la Purple Bud.

Aromático turco: el hachís de los sultanes

El hachís turco es dulce y aromático; entra muy suavemente por la garganta, dejando un regusto a canela y a especias en la boca. Seguramente, es uno de los costos más cerebrales que se producen a orillas del Mediterráneo. Una de las causas, que sin duda, lo hacían uno de los preferido por los sultanes y visires del Imperio Otomano para aderezar sus shishas.


El inaccesible hachís turco es una joya por su sabor aromático y su dulce efecto. (Foto)

A primera vista, parece un costo reseco de aquellos que tenemos que maltratar con el mechero para poder hacernos un canuto. Sin embargo, la primera impresión es un engaño, que se desvanece cuando damos las primeras caladas, y notamos ese sabor dulce y afrutado tan característico del hachís turco. Ya desde la primera calada nos pone una sonrisa de oreja a oreja, e imprime un fuerte efecto en nuestro cerebro, lo que no deja de ser sorprendente porque es un hachís que suele tener, habitualmente, entre un 3.5 % y un 8.8% de THC. Se puede obtener fácilmente de plantas como la faraónica Tutankhamon, la práctica Auto Super Hash o la ultraterrenal Anubis.

Crema de Manali: el mejor Charas del mundo

La crema de Manali es uno de eso hachíses que crean leyenda. Este chocolate de negra y homogénea textura, es el mayor tesoro de la aldea de mismo nombre que se ubica en el estado norteño de Himachal Pradesch (India). Se le reconoce como el mejor Charas del mundo y son miles los viajeros que llegan a la pequeña aldea donde se produce para probar si la leyenda es cierta.


El mejor Charas del mundo se elabora, sin duda, en la pequeña población norteña de Manali.(Foto)

La crema de Manali se manufactura a mano en el valle de Parvarti tras la fértil sombra de los Himalayas. Tiene un color negro brillante –y caso raro entre los charas– una estructura interna homogénea libre de materia vegetal. Es una obra de arte de ingeniera cannábica con unos índices de THC que oscilan de un 10% a 26%, y un sabor denso y delicioso que provoca un efecto comunal y alegre, menos fuerte e introspectivo que los Charas tradicionales. Un cultivador con pericia podría extraerse perfectamente un par de ‘tolas’ de cremita de Manali con plantas como la laureada Himalayan Gold, la rápida Blue Himalaya o la mística Rishi Kush.

Hachís jamaicano de burbuja roja: risas irrefrenables a ritmo caribeño

El chocolate jamaicano es muy desconocido en casi todo el mundo debido a que los rastafaris lo producen a pequeña escala entre fumazo y fumazo de esa hierba sativa suya, tan alegre y vital que cosechan cerca de la ciudad de Negril. Su carta de presentación es una inconfundible burbuja roja que, como todo buen hachís, aparece cuando acercamos la llama a la china. Esas pequeñas pompas rojizas descubren el camino a uno costo fuerte, muy psicoactivo y eufórico, blanco por dentro, con vetas rojizas que guían el camino hacia un ‘colocón’ de primera.


El hachís jamaicano de burbuja roja es, sin duda, uno de los costos más indicados para reirse solo o en compañía de unos amigos. (Foto)

Su efecto conduce a una risa masiva, a un sentimiento de alegria y armonía cómica con todo aquello que nos rodea; y a cierta autocrítica sarcástica hacia uno mismo. Más de uno ha decidido cambiar sus pasos tras probar esta delicia del Caribe, cuyo índice de THC oscila entre el 9% y el 13%. Es muy difícil de encontrar en Europa, pero puedes apañártelas para extraerlo de variedades como la Jamaican Pearl, la Jamaican Me Crazy, o la Marley’s Collie.

Plastilina del valle de Chui en Kazajistán

Así es como se conoce al hachís que se produce en el valle de Chui, en la frontera de la antigua República Soviética de Kazajistán con Kirguistán. Se trata de un hachís muy potente y muy duro, pero a la vez suave y moldeable al tacto, que se produce en esta hondonada rodeada por la montañas de Tian Shan, en el que considera el lugar donde aparecieron las primeras plantas de cannabis.


Parece suave y cremoso por fuera, pero al fumarlo su efecto es potente y recio. (Foto)

Se hace a partir de híbridos entre las típicas plantas kazajas y genéticas venidas de India y Pakistán. El resultado es un hachís fuerte, denso y pegajoso, con unos contenidos de entre 5% y 10% de THC, de efectos muy, muy sedantes y narcóticos, que clavan de raíz a cualquiera que lo pruebe. Se elabora con plantas similares a la Auto Uzbeka, laAuto Soviet o la Auto Bluekush.


Skuff holandés: sueños de THC, convertidos en hachís 

Contiene unas cantidades monstruosas de este compuesto – en ocasiones hasta un 60% de la china es puroTetrahidrocannabinol –, y eso se deja nota en el sabor y en el efecto: tiene un gusto amargo y un cuerpo poco denso al fumarlo, pero sus efectos cerebrales son una bomba. Para hacerlo, normalmente, se utilizan variedades de la gran familiaSkunk, como la Super Skunk, la Lemon Skunk o la Shiva Skunk; y de ellas hereda su potencial psicoactivo.

El chocolate holandés por excelencia. Se elabora, en su mejor versión, con los primeros tricomas que caen al espolvorear ligeramente los cogollos sobre un tamiz finísimo. Lo llaman el ‘método holandés’, y con él, se consiguen auténticas bombas psicoactivas en forma de cristales de THC prensados y compactos hasta convertirse en costo.

Bolas de templo nepalíes: prepárate para viajar con la mente

Si consigues bolas de templo nepalíes, prepárate para viajar. Así, se llaman las posturas de hachís redondas y de la mejor calidad que se preparan en Nepal para celebrar rituales religiosos hindúes y algunas festividades budistas. Los mismos monjes, lo ponen en unos incensarios grandes, con brasas, para que su humo les facilite entrar en un profundo estado de consciencia. Su alto contenido en THC, de un 12% a un 20%, aproximadamente, y la naturaleza psicoactiva de las propias Sativas con las que se elabora, convierten a estas ‘bolas’ en un hachís solo para los más experimentados.




Es uno de los costos más cerebrales que existe. Proporciona un estado en el que la mente viaja y divaga, mientras el cuerpo permanece recogido en un estado de gracia. Se elaboran extrayendo manualmente la resina de las plantas típicas de la región, las ancestras de la Nepal Kush, o la Nepal Jam, y compactándola con fuertes fricciones de las manos.



jueves, 30 de julio de 2015

El Haschisch, también conocido como Hash (Inglés), Kif (Arabe Marroquí), Garda (Afghano), Charas (Himalaya), Shit (Francés), es uno más de los varios productos extraídos de la planta de cáñamo o más popularmente conocida como Cannabis.

La historia del Hash

El Hash, es el producto psicoactivo extraído del cannabis que más se ha consumido -desde la antigüedad- en países europeos y orientales.


Los primeros indicios de consumo de Haschisch en el continente europeo los encontramos a principios del siglo XIX.
Fueron los científicos que acompañaban a Napoleón, emperador francés, en su Campaña de Egypto quienes se interesaron por primera vez en el producto arabe. Tras un periodo de intercambio cultural arabico-europeo el Hash va a llegar a Europa y se transformará en uno de los psicotrópicos más utilizados por jovenes artistas y la plebe de la bohemia.

En 1845, Jacques Moreau de Tours -medico psiquiatra francés- creará en París el primer club de consumidores de Haschisch llamado Club des Hashischins. En este club muchos de los artistas de antaño pasaran su tiempo experimentando el Hash en su forma única de consumo en aquella época: el dawamesk (dulce oriental hecho a base de hash). Grandes figuras del arte europeo didicarán parte de su obra a las experiencias vividas en las sesiones del club parisino, Theophile Gautier o Alexandre Dumas mencionarán varias veces el consumo de dawamesk en sus escritos. Paul Verlaine y Arthur Rimbaud son también dis figuras que se conocen como fieles consumidores de Haschisch, que solían acompañar con Absenta. Finalmente el grandioso poeta Charles Baudelaire va a dedicarle 5 de sus poemas al Hash y lo consagrará con su opúsculo “Le Haschish”.

Hoy en día, el Hash casi no es consumido por ingestión en los países occidentales. En efecto, la ingestión de Haschisch modifica la cinética del colocón cannabico. Los primeros efectos surgen solo unos cuantos minutos después del consumo y la bajada es mucho más larga y pesada que en su consumo en forma de Joint.
Sin embargo, teniendo en cuenta su afinidad entre el THC y materias grasas, el Hash es considerado un producto altamente recomendable para actividades culinarias.

En cuanto a las hipótesis que proponen que la tasa de THC contenido en el producto sea mucho más alta que la del cannabis en estado natural, estas no son verificables. Estudios que han propuesto diferentes laboratorios establecen que el la cantidad de THC contenida en el Hash varía entre un 15% y un 20%, dependiendo de la planta del que fue extraído.

La consistencia del Hash, sea grasosa y pegajosa, sea seca y solida, está estrechamente ligada a la planta y al proceso de obtención del que proviene el producto.

Fabricación

El Haschisch es, en grandes palabras, la resina del cannabis que es secretada por las glándulas secretorias de las hojas y flores de la planta hembra de cannabis.

Existen varias técnicas de de elaboración de Haschisch en el mundo. La más expandida, utilizada en el mundo árabe, consiste a secar las plantas para luego tamizarlas con el fin de separar los tricomas (gotas de resina) de la materia vegetal. Según la fineza del tamizage se obtienen distintas calidades de Hash.
La resina, ya separada de la planta, puede ser guardada en stocks para desarrollar un curado que mejoraría su calidad (en Afghanistan las técnicas de stock en pieles de cabra pueden durar hasta 10 años :buff:). La resina seca y harinosa es finalmente prensada y luego calentada (endureciéndola).
· Marruecos Ketama ·
Región de la Mística Hippie de antaño, madre del Hash


– En Marruecos está la mística región del Rif, cuna de Ketama, una de las ciudades árabes más conocidas en el mundo hippie de los 70’s.

Es aquí en Ketama que se concentra la producción de miles de toneladas de cannabis anuales. Fue el rey Mohammed V quién legalizó, por decreto real, el cultivo del Kifi (Marihuana) para luchar contra el mercado de cigarrillos franceses en tiempos de protectorado en la década de los 60’s.
En la década de los 70’s, la llegada de los hippies a Ketama va a revolucionar la producción del Kifi local. Los hippies gringos y europeos van a enseñarle al pueblo de Ketama, nuevas técnicas de extracción de resinas que provenían de cultivos en Afghanistan y del Líbano.

De las plantaciones de marihuana del Rif marroquí se extraen grandes cantidades de Hash que es traficado a los continentes occidentales. Su cultura en Ketama forma parte de una de las actividades básicas de sobrevivencia para los campesinos de la región.



– En Afghanistan existen técnicas de prensado que consisten en la utilización de las manos para prensar la gardaa (nombre dado a la resina). Otra técnica afghana consiste en poner la gardaa en un gran mortero que se calienta bajo fuego.
Cuando el mortero está lo suficientemente caliente, se activa una gran piedra que aplastará la gardaa y así nos proporcionará lo que se conoce por los afghanos como el charas, un producto verde oscuro muy suave y oloroso.

– En la región del Himalaya, el Haschisch también se hace llamar charas, sin embrago la influencia de la religión hindú no permite que se corten las plantas para su extracción (para el hinduismo el cannabis es una planta sagrada).
Para recolectar la resina, el campesino frota las plantas con las manos por largo rato para así ir acumulando los tricomas en palma y dedos. La resina acumulada es raspada de las manos y forma así el famoso charas del Himalaya.
Como para la resina tamizada de marruecos, el charas del himalaya necesita de un tiempo de curado para obetener su maxima calidad en cuento a sabor, textura y efecto.

Variedades

El haschisch está separado en 3 grandes categorías principales:

– El Marroquí: Producto de la región del Rif marroquí, es de color y consistencia variable.
Es un Hash fuerte que pica suavemente la garganta. Hay algunas sub-variedades que se separan desde el Ketama, muy seco y harinoso (de color amarillo), hasta el Ia (Ayya), muy grasoso y suave (de color café).
Las mezclas que se llaman SUM (termino mercantil para el Special y el 00) son las que pertenecen a los productos de alta calidad, o sea no han sido mezcladas con productos químicos y permanecen naturales.

El Hash marroquí tiene 3 etapas de fabricación en el tamizage:

1. 1era pasada “Special”: La mejor calidad, 100% natural.

2. 2da pasada “00” (Doble Cero): Muy buena calidad, 100% natural.

3. 3era y ultima pasada que sirve para extraer un Hash que será mezclado con todo tipo de elementos químicos que aumentarán su cantidad empeorando su calidad y transformándolo en un producto nocivo y principalmente exportado al extranjero. Este producto es el que se conoce en Europa y Marruecos como “Resina”.

– El Afghano: Producto del Medio-Oriente en las faldas del Himalaya.
Es un Hash envolvente y dulce de color rojiso-negro. las sub-variedades de este hash varían desde el afghano al nepalés, pasando por elpakistaní.
Su cualidad especial está completamente ligada con su calidad, siendo un haschisch 100% natural, este se puede trabajar sin tener que calentarlo.

– El Libanés: Producto del Cercano-Oriente.
Un hash de color beige-rojiso, su consistencia se acerca mucho a la del Ia marroquí. Es un producto que se vuelve muy raro a causa de los problemas que viven los productores de este en su país. No tan fuerte como el Hash Libanés, este producto es de fino gusto, suave y de colocón agradable.

- El Skuff Holandés: Producto holandés y recientemente fabricado en Marruecos.
Diferente a su primo el Haschisch, ya que este a diferencia del Hash es un producto 100% natural y elaborado de manera élite, con cepas finamente seleccionadas.

Su nombre se debe a una mezcla del ingles Stuff y del nombre de cannabis Skunk. El Skuff es el producto que causa sensación en los famosos coffes shops de hoy en día.
Se caracteriza por ser un concentrado de resina que alcanza altísimos niveles de THC (de 40% a 50% los más potentes), que provoca un colocón rápido y ultrapotente.
Su consistencia es solida y compacta, de color verde cafesoso o verde claro, y su sabor es, a diferencia del hash oriental, dulce y suave.



Cómo elegir el contenedor adecuado para cultivar cannabis

Elegir el contenedor de cultivo adecuado para cada tipo de cultivo, es un factor determinante que podrá inclinar la balanza a un lado u otro.

Decir que hay muchos tipos de contenedores, pero para el cultivo del cannabis generalmente se emplean redondos o cuadrados. En interior empleamos los contenedores cuadrados ya que acoplan mejor y se pueden distribuir mas eficientemente. El tamaño, forma, numero y color podrán determinar la salud de la planta y por eso es conveniente que sepamos que factores hay que tener en cuenta a la hora de elegirlos:

– Relación aire-agua del sustrato: Los contenedores profundos nos dan una mayor capacidad de aireación y los que son muy bajos pueden dar problemas de asfixia radicular. Será muy importante que desechemos contenedores poco profundos y si tenemos que limitar los litros del contenedor, lo hagamos en superficie y siempre dejemos más profundidad que anchura.

– Capacidad del contenedor: Cuanta mayor capacidad tiene el contenedor, lógicamente, mayor será el volumen del medio del cultivo . El tamaño de la planta final dependerá mucho del contenedor elegido. Por lo que podemos decir que el volumen del contenedor determinará decisivamente el tamaño de la planta. Para interior se recomienda no utilizar contenedores de mas de 11 litros y elegir el adecuado dependerá de otros parámetros como pueden ser el sistema de cultivo a emplear, variedad, condiciones climáticas y número de plantas que utilicemos. Una planta de 10 semanas de floración, aguantará perfectamente en condiciones normales en un contenedor de 11 litros ya que entre 4 y 6 litros de sustrato serán suficientes para mantener a la planta en 1 mes.



– Sección del contenedor: En contenedores profundos, las raíces se desenvuelven mejor y los sistemas radiculares que se forman son mucho mas sanos que en contenedores de secciones bajas.

– Forma del contenedor: Generalmente son cuadrados o redondos, y al elegirlos siempre será conveniente que sean mas altos que anchos ya que las raíces se desarrollan mucho mas sanas. Descartaremos los contenedores bajos y anchos.ç

-Numero de contenedores por m2(figuras optimas): Por m2 habrá que poner entre 80 y 100 litros de sustrato. La figura mas optima sera elegir 9 contenedores de 11 litros ya que es simétrica y tiene 99 litros de sustrato(máximo recomendado), aunque también podremos poner 20 contenedores de 5 litros o 12 contenedores de 7 litros. Con estos números de contenedores, nos aseguraremos que la totalidad del metro cuadrado de cultivo sea cubierto por las plantas y forme un manto verde, así aprovecharemos la totalidad de luz emitida por la lampara.

– Color: Deberán ser negros u opacos y desecharemos los contenedores transparentes o translucidos ya que producen quemaduras sobre las raíces. Los contenedores transparentes aumentan el “efecto invernadero” aumentado en demasía la temperatura radical. Cuando la temperatura puede ser un problema, hay contenedores gruesos blancos y que son opacos. Estos contenedores son ideales para estas circunstancias, ya que mantienen la tierra más fresca que los negros. Los de color blanco son ideales para el cultivo de exterior ya que este color amortigua el calor de los rayos solares.

– Disponibilidad, precio y calidad: Los contenedores de plástico rígido son los más utilizados en interior por su precio. Se pueden conseguir de cualquier tamaño o forma. Son fáciles de manejar y esto es un factor que en el cultivo de interior es primordial, pues las plantas deben de ser rotadas y manipuladas con frecuencia. Los contenedores de barro no son adecuados y están completamente descartados por ser pesados, frágiles y absorber la humedad del sustrato. Hay que destacar que los contenedores de madera son los mas idóneos, pero mucho más caros que cualquier otro.

Foto de contenedores radiculares cuadrados, ideales para el cultivo de marihuana:


–Drenaje: Todos los contenedores necesitan liberar el agua excedente y tienen que estar provisto de agujeros o formas que dejen fluir libremente los excesos que produce en regado de la planta. Como mínimo, debe disponer de 2 agujeros de 1,2 centímetros de diámetro por cada 30 centímetros.

Teniendo en cuenta estos factores, seguro que nuestras plantas nos lo agradecerán. Utilizando contenedores adecuados, seguro que los resultados finales serán mejores.




Fuente sacada: cultivandomedicina.com

martes, 21 de julio de 2015

TOP 10 PARAÍSOS MÁS BUSCADOS POR LOS AMANTES DE LA MARIHUANA (FOTOS)

Hay mecas de la marihuana en todo el mundo, donde los fumadores ávidos han peregrinado en algún momento de sus vidas. Mientras fumes tranquilo y no hagas un escándalo, muchos países no se preocupan por los hábitos ‘stone’ de sus habitantes. Algunos de ellos lo ven como un atractivo turístico que alimenta las arcas del Estado.

Esta es una lista de los diez paraísos más buscados en todo el mundo por los amantes de la marimba, en donde la ‘hierba’ es libre para ser disfrutada sin que te miren feo y venga Serenazgo a botarte del malecón. Preparen maletas y vayan volando.

10. Kingston, Jamaica

Aunque muchos creerían que la tierra de Bob Marley estaría liderando la lista no es así. En Jamaica la marihuana es ilegal, pero está considerada dentro de este top 10 porque la puedes encontrar en todos lados. Hasta la viejita que vende caramelos te consigue macoña de las más diversas calidades, pero claro siempre atentos a que la policía te descubra, lo que le da un toque de ‘turismo marihuanero de aventura’.

9. Portland, Oregon


Oreganón, mejor dicho, Oregon, fue uno de los primeros estados en los EE.UU. en legalizar la marihuana para su uso recreativo, causando gran revuelo y se hizo el estado más popular y ‘happy’ de los ‘yunaites’. Portland tiene una cultura de cannabis bohemio, y es un lugar encantador. La ciudad está a la vanguardia de los movimientos de marihuana del país y el activismo social. Es una ciudad verde y respetuosa del medio ambiente y cuenta con la primera cafetería de cannabis.

8. Seattle, Washington


Seattle fue uno de los primeros lugares donde la marihuana era legal para su uso medicinal. Su legislación estatal elimina las sanciones penales, siempre y cuando el consumidor tenga documentación de un médico. Así que llegando hazte ‘pataza’ de un médico. Seattle es también una de las ciudades más verdes del país por su gran vida vegetal. Además la hermosa ciudad también es hogar del Seattle Hempfest, una especie de Coachella para stoners, que reúne a más de 100.000 personas en dos días.

7. Nimbin, Australia



El pintoresco pueblo montañoso de Nimbin, situado en las colinas del norte de Nueva Gales del Sur, ha sido descrito como un santuario hippie. En Nimbin la marihuana es parte de la contra-cultura que gobierna el pueblo de menos de 400 habitantes, pero que se multiplican en miles de miles para el festival anual MardiGrass donde llegan amantes del porro desde los cuatro rincones del mundo. En este festival hay competencias “Lanza Bong”, una especie de beer pong stonazo, y de “Rolling Racing”.

6. Christiana, Dinamarca



La marihuana es ilegal en Dinamarca, pero Christiana se ha declarado una región autónoma, y, como tal, se ha convertido en un destino popular para los amantes de la ‘ensalada caliente’. El pueblo es considerado como hippie o una ‘comuna contracultura’. Es otra joya escondida: Una pequeña ciudad, peculiar que tiene su propia Zona Verde, que no es más que un mercado de granjeros que cultivan marihuana. Los lugareños llaman a lugar Freetown Christiana.

5. Oakland, California



En el extremo norte del centro de Oakland, se encuentra el distrito cultural conocido como Oaksterdam. California permite la marihuana medicinal y Oaksterdam aprovecha al máximo ese privilegio. En el distrito hay cafeterías, tiendas de equipos de cultivo, e incluso su propia universidad stone llamada Universidad Oaksterdam. La policía, en parte, ayuda en el crecimiento de la fama marimbera de este distrito ya que se preocupan más en atrapar a los peces gordos que a los microcomercializadores. Todo eso hace de Oakland, y Oaksterdam en particular, un gran refugio para los fanáticos de malezas.

4. Vancouver, Canadá



Es ilegal llevar cannabis sin una licencia médica en Vancouver, y en Canadá en general, pero la policía suele hacer de la vista gorda si te atrapan con pocos gramos. Vancouver cuenta con una de las variedades de hierba de más alta calidad en América del Norte, llamada BC Bud por los lugareños y turistas. Una encuesta de 2012 encontró que el 61% de los ciudadanos de la provincia apoya la legalización de la marihuana. Además, hay numerosas cafeterías donde se permite fumar el amistoso cannabis.

3. Praga, República Checa



La República Checa cuenta con el mayor número de leyes liberales de drogas en Europa, y casi todos los fármacos se han despenalizado, incluyendo la cocaína y el LSD. Uno puede tener hasta cinco plantas creciendo en su casa y hasta 15 gramos en su poder. Lo que hace de Praga uno de los tops de nuestra lista es la belleza de la ciudad y el ambiente relajado. Aquí la ‘noica’ no existe.

2. Barcelona, España


España fue uno de los primeros países de la Europa moderna en despenalizar la marihuana. Sus leyes permiten a los ciudadanos el consumo y el cultivo para sí mismo, a pesar de que no permiten el uso público, la compra o la venta. Uno puede poseer hasta 40 gramos legalmente. Además, las leyes de privacidad de España son potentes (un delito debe tener una víctima) por lo que si no hay denuncia, no hay problema. También existen festivales de cannabis comoSpannabis. Además de la despenalización y de las leyes impresionantes, Barcelona es un lugar precioso, con playas y arquitectura de paisajes, y gente guapa.

1. Amsterdam, Holanda


Obvio ¿no? La ciudad santa para los peregrinos del porro. Se calcula que uno de cada tres turistas ordena algo verde de los menús de los más de 200 cafés de cannabis. Aunque el cannabis es ilegal en Holanda, por más de 20 años los ciudadanos holandeses han sido autorizados a comprar y consumir marihuana y hachís a causa de una diferenciación en sus leyes entre las “drogas blandas” como la marihuana, y las “drogas duras” como la cocaína y la heroína.Teniendo en cuenta todo lo que este lugar tiene para ofrecer: Los increíbles paisajes, la arquitectura, maravillosos museos, canales y vías fluviales, Amsterdam es el lugar perfecto para tomar unas largas y “duras” vacaciones.

Joint Extra, disculpen, Point Extra…

Montevideo, Uruguay


Desde diciembre del 2013, Uruguay legalizó el cultivo y distribución de la marihuana, una propuesta nacida desde el corazoncito verde del mismo presidente Mujica, para atacar así al narcotráfico. Una nueva ley permitirá próximamente poder comprar hasta 10 gramos a la semana en las farmacias y el Estado licitará un máximo de seis licencias para producir cannabis al por mayor, para satisfacer la demanda interna y el creciente turismo de jóvenes amantes de la naturaleza que se ha incrementado los últimos meses. Por eso el presidente Mujica es tan querido que hasta el mismo Kusturica le está haciendo una película y los ‘kemolis’ de los países vecinos le gritan: ¡Rótala Mujica!, por la ley, claro está.

martes, 23 de junio de 2015

¿CUÁL ES LA MEJOR Y MÁS SALUDABLE FORMA DE ELABORAR EL ACEITE DE CANNABIS?



¿Qué es el aceite de cannabis?

Los extractos concentrados de cannabis, también conocidos como aceites de cannabis debido a su aspecto pegajoso y viscoso, son cada vez más mencionados por los pacientes como automedicación para la cura del cáncer. En general, los métodos de preparación del aceite de cannabis son relativamente simples y no requieren utensilios especiales. El propósito de la extracción, a menudo seguida de una fase de evaporación del disolvente, es hacer que los cannabinoides y otros componentes beneficiosos como los terpenos estén disponibles en altas concentraciones. El aceite de cannabis se suele tomar por vía oral, mediante ingesta de un pequeño número de gotas varias veces al día. Aquí se encuentra información sobre la cuestión de si el cannabis puede curar el cáncer.


¿Cómo se prepara el aceite de cannabis?

Se han descrito varios métodos para la preparación del aceite de cannabis. El más popular, propuesto por el ex-enfermo de cáncer (de piel) Rick Simpson de Canadá, sugiere el uso de nafta o éter de petróleo como disolvente para la extracción. Tras el éxito del aceite Simpson, han surgido una serie de recetas parecidas que hacen hincapié en pequeños pero significativos cambios de la fórmula original. Como ejemplos, el que incluye un enfoque más seguro respecto al disolvente utilizando etanol, o la forma de prevenir la exposición a un disolvente orgánico mediante el uso de aceite de oliva.

¿Qué es el nafta o éter de petróleo?

En general, la denominación de éter de petróleo y nafta se refieren a productos muy similares, aunque pueden utilizarse diferentes nombres en todo el mundo; por ejemplo, en algunos países el nafta equivale al combustible diesel o queroseno. Ambos disolventes son una mezcla de hidrocarburos de petróleo, a menudo disponibles en una amplia gama de formas. Todos los disolventes deben ser considerados nocivos e inflamables y algunos de ellos, como el hexano y el benceno, pueden ser neurotóxicos. Según sus fabricantes tanto el nafta como el éter de petróleo son considerados peligros por ser potenciales causantes de cáncer. Además, los productos vendidos como nafta pueden contener impurezas añadidas (por ejemplo, combustible Coleman®) que pueden tener propiedades perjudiciales por sí mismas.

¿Los residuos del disolvente suponen un riesgo para la salud?

Aunque los aceites de cannabis se concentran generalmente mediante la evaporación de los disolventes que se han utilizado para la extracción, estos no se eliminan completamente y pueden quedar residuos. Como resultado de la viscosidad de la muestra, mientras más concentrado sea un extracto más difícil será eliminar el disolvente residual del mismo. En tal caso la aplicación de más calor aumentará la evaporación del disolvente, pero simultáneamente se puede perder también más componentes beneficiosos (como cannabinoides o terpenos). Por tanto siempre es más recomendable el uso de disolventes no tóxicos, de manera que los posibles residuos no sean perjudiciales para la salud.

¿Cuál es la mejor y más saludable forma de preparar aceite de cannabis?

Recientemente se realizó un estudio analítico para comparar varios métodos habituales de preparación usados respecto a la cantidad de cannabinoides, terpenos y residuos de disolventes. Los disolventes ensayados incluyeron el etanol, el nafta, el éter de petróleo y el aceite de oliva. Basándonos en este estudio, podemos hacer las siguientes recomendaciones:

Como disolventes de extracción, el etanol y el aceite de oliva lograron los mejores resultados, la extracción de la gama completa de terpenos y cannabinoides presentes en el material herbal de cannabis fue muy eficiente. Además, estos disolventes son seguros para el consumo.

Desgraciadamente el etanol puro también extrae grandes cantidades de clorofila del material herbal de cannabis, lo que da al extracto final un verdor distinto y a menudo un sabor desagradable. Del extracto de etanol se puede eliminar eficazmente la clorofila por filtración a través de carbón activado, pero también se separa gran cantidad de cannabinoides y terpenos, por lo que no es recomendado. Además en muchos países el etanol comestible es un disolvente caro, como resultado de los impuestos añadidos al alcohol.

Esto deja al aceite de oliva entre todos los disolventes ensayados como la elección más óptima para la preparación de aceite de cannabis para la automedicación. El aceite de oliva es barato, no inflamable ni tóxico, y debe calentarse sólo hasta 100° C (mediante el empleo de un frasco de vidrio con el producto en agua hirviendo durante 1-2 horas) de manera que no necesita ser sobrecalentado. Después de enfriar y filtrar el aceite ya está listo para el consumo. Como desventaja, sin embargo, el extracto de aceite de oliva no se puede concentrar por evaporación, lo que significa que los pacientes tendrán que consumir un mayor volumen del mismo para obtener los mismos resultados terapéuticos.

El precalentamiento del cannabis para “activar” (descarboxilación) los cannabinoides puede dar como resultado la pérdida de terpenos por evaporación. Si se desea una gama completa de terpenos en el aceite de cannabis final, se puede utilizar para la extracción brotes y hojas secas directamente, sin precalentamiento.


Sobre el autor

El Dr. Arno Hazekamp es investigador fitoquímico del Departamento de Metabolómica de Plantas de la Universidad de Leiden, Países Bajos. También coordina el programa de I+D de Bedrocan BV.



Fuente sacada: Marihuana Medicinal

martes, 16 de junio de 2015

Cómo hacer hachís en casa: la receta tradicional californiana

Arguiñano decía que "del cerdo se aprovechan hasta los andares". La marihuana también es aprovechable prácticamente al completo, desde sus codiciadas inflorescencias hasta el material de recorte. Después de una cosecha fructífera, con los cogollos bien almacenados en sus botes de cristal y listos para la cata, hacer hachís casero es una manera fantástica de reciclar toda esa materia vegetal que ha sobrado de podas y manicurado.

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Esta receta, sencilla y tradicional, la han transmitido a las nuevas generaciones nuestros mayores que vivieron los años sesenta. En California la popularizó nada menos que el gran Ed Rosenthal, y allí es bien conocida y utilizada, especialmente en el norte. Síguela y obtendrás un buen puñado de hachís muy puro y pegajoso, de primera calidad.
Elaboración: 

1. Empieza picando las hojas anchas y los recortes que congelaste en un bloque después de la cosecha en trozos de 2cm, empleando un cuchillo afilado o de sierra. Esto facilita la separación de los tricomas del resto de material. 

2. Llena un recipiente hasta un tercio con las hojas picadas.

3. Cúbrelas con agua. Añade sólo la justa para cubrirlas, si no luego tendrás que eliminar la sobrante.

4. Una vez cubierta la hierba, añade hielo (un diez por ciento del recipiente).

5. Para agitar el material, utiliza un taladro industrial con una vara mezcladora larga y gruesa, con una forma similar a la de los pedales de bicicleta (un taladro normal no tiene la potencia suficiente para agitar una mezcla helada). Se trata de separar del todo los tricomas. Tendrás que hacerlo durante más o menos tiempo, según la cantidad de materia vegetal.

6. Retira la espuma que se forma al batir. Descartarla

7. Elimina el agua de la materia vegetal con un colador, hay que remover con energía el agua a medida que se retira la hierba mojada y vaciarlo en la basura.


8. Las sobras todavía pueden servir para hacer pasteles. 

9. Una vez escurrida el agua, el resto se enjuaga con agua limpia para que los tricomas que quedan en la hierba se añadan al líquido.

10. Filtra los tricomas utilizando dos filtros. Primero una malla a modo de bolsa dentro de un segundo recipiente.

11. Encima del recipiente se coloca otra malla de agujeros más grandes montada en un bastidor. Al pasar el agua del primer recipiente al segundo, este filtro retiene todo el material de mayor tamaño que hay en la mezcla, dejando sólo los cristales más finos en el agua que pasa a la otra malla en forma de bolsa.

12. La mezcla de agua y cristales en la malla más fina se levanta despacio del recipiente, dejando que drene el agua. El agua restante se elimina exprimiendo la mezcla a través de la malla.

El hachís obtenido se deja secar durante unos días al aire libre. Después, ya puede fumarse, aunque su potencia y frescura puede provocar ataques de tos en las primeras caladas. ¡Bon appetit!






Fuente sacada: Dinafem


lunes, 8 de junio de 2015

El autocultivo de cannabis ha sido despenalizado

Por Enrique Fornés. Una noticia sorpresa maravillosa antiprohibicionista para todos los cultivadores, Grows Shop, horticultores y Asociaciones Cannabicas.


Os cuento como ha quedado la ley de seguridad ciudadana que entra en vigor el 1 de julio.

La multa mínima ha quedado en 600 euros, no en 1000 el euros como estaba previsto.

Sigue siendo sanción administrativa la tenencia de la mínima cantidad de droga en lugares, vías, establecimientos públicos o transportes colectivos (art.36.16).

La noticia maravillosa es que se ha añadido al art. 36 por primera vez un párrafo, el 18, relativo al cultivo de cannabis, y se dice que solo es sancionable “en lugares visibles al público”. (art. 36.18).

Al quedar por primera vez en la historia democrática tipificado expresamente los actos de plantación y cultivos ilícitos, se determina expresa y claramente lo que está prohibido, y en sentido contrario, lo que está permitido.

La anterior ley franquista que prohibía el cultivo de cannabis era de 8 de abril de 1967, ley que “prohibía” pero no sancionaba a los infractores. De ahí que se dijera que estaba prohibido germinar las semillas

El gobierno de España ha decidido de golpe y porrazo, en la nueva ley de seguridad ciudadana, despenalizar el autocultivo de cannabis. ¿Por qué lo ha hecho? No lo se, porque en el anteproyecto del 2013 no estaba previsto.

Texto del artículo 36: “Infracciones graves” 18. “La ejecución de actos de plantación y cultivo ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicasen lugares visibles al público, cuando no sean constitutivos de infracción penal”. 

Los Grow Shop y horticultores pueden vender esquejes siempre que no los expongan al público. Se debe informar a los clientes que la venta de esquejes es legal, así como el cultivo de cannabis, siempre que no se trafique con drogas ni sea “en lugares no visibles al público”. También se pueden vender cactus y setas.

El artículo 36 es de naturaleza “no orgánica” (disposición final cuarta), por lo que el “mérito” de la despenalización con esta nueva redacción de la ley en principio hay que atribuirlo al gobierno y su mayoría parlamentaria.

De este modo el autocultivo no ha sido todavía legalizado pero si despenalizado, lo cual es la mejor noticia antiprohibicionista. Lo mejor que se podía hacer. El autocultivo solo es sancionable si está visible al público. No es sancionable el cultivo interior en el domicilio, ni el cultivo en un corral, invernadero ni el cultivo en la parte trasera de un chalet. No te pueden multar ni detener.

La mala noticia es que esta ley eleva a 601 euros (el doble) la multa mínima por tenencia de drogas (art.36.16), y que han sacado un articulo sobre cacheos, a los que denomina “registros corporales externos” (art.20). Pretenden que sea legal cachear sin prever un delito, con tan solo sospechar que puedas estar cometiendo la posible sanción grave administrativa de tenencia de drogas. Ya veremos que dicen los jueces.

Me quedo con lo bueno, con la buena noticia. Por fin se puede cultivar marihuana en interior sin temer a denuncias. Por fin se puede cultivar en un corral sin miedo. Por fin se puede cultivar en un invernadero. Por fin se puede enseñar el cultivo a los amigos o visitas, hacer fotos. Por fin se pueden vender esquejes. Ahora falta eliminar la prisión y las multas por comercio y posesión o tenencia. Salud. E.

Fdo. Enrique Fornes Angeles. Abogado colegiado nº 6.385. Valencia. 5 de junio, 2015.